> TORRE DE LAS ARCAS ( TERUEL )

Torre de las Arcas es un Municipio perteneciente a la comarca de Cuencas Mineras, altitud: 953 mts. Existe un castillo del siglo XIV en lo alto de una loma que domina el valle del río cabra y sobre la que comenzó a crecer esta localidad, es de planta cuadrada, de unos 20 metros de lado, con muros de mampostería que todavía conservan algunas saeteras. En un ángulo se observan restos de una torre cuadrada como elemento de defensa y protección de la puerta de acceso cuyo arco semicircular está enmarcado por jambas y dovelas de buena sillería, Parece tratarse de un castillo-refugio. La iglesia de San Miguel un templo barroco del siglo XVIII del que sobresale su altanero campanario realizado en ladrillo con una torre de cinco cuerpos, los cuatro superiores de ladrillo y decoración mudéjar. En la misma plaza, se ubica el ayuntamiento que consta de dos pisos, el inferior es de dos arcos de medio punto donde estaba la lonja, hoy cubiertos destinándose el espacio interior a centro social y bar, presenta en la fachada el escudo de la población realizado en piedra. Cuenta con unos lavaderos tradicionales, un antiguo molino harinero, un auténtico jardín botánico, la ermita de la Virgen de la Huerta y a 2 km la ermita de la Virgen de Oto.

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jueves, 11 de septiembre de 2008

El horno comunal vuelve a nacer




TORRE DE LAS ARCAS Restaurado una seña de identidad local en un mes de agosto muy intenso en actividades lúdicas.


Con la conservación de la puerta original del horno y las piedras de medio arco se ha podido restaurar el antiguo horno comunal (40 años sin funcionar) de Torre de las Arcas. Los dinteles del horno también conservados y el encuentro de una gárgola (dos piezas) durante la construcción hacen la función decorativa en la entrada. "Además de ser un horno comunal para los vecinos del pueblo - quien tenga humor de hacer pasta que venga - lo utilizaremos como sala de exposiciones y de reuniones", comentó Teresa Gamarra, alcaldesa de la localidad. Además de la inauguración del horno, in situ, se presentaban dos exposiciones, una de pintura por Martín Martínez: "Rincones del pueblo", y otra de fotografía: "Lugares de encuentro", haciendo referencia a las personas del pueblo en los distintos lugares donde se reunían para hablar como era el parque, la era, escuela- "Por esta razón, he titulado así la exposición de fotografía, porque esta sala va a ser el nuevo lugar de encuentro entre los vecinos de la localidad", señaló la alcaldesa. Teresa Chopo, una mujer que ha vivido siempre en Torre de las Arcas, utilizó el antiguo horno hasta el declive de la población que terminó cerrándose. "Hacíamos toda clase de pastas: pan, tortas, magdalenas, mantecados, bizcochos-", dijo Teresa Chopo, "además de utilizar para su elaboración harina casera, se molía el trigo y luego amasada". Según la vecina de la localidad, "era una faena muy pesada, al igual que traer la leña del monte hasta el pueblo e ir repartiéndola en las diferentes casas. Por ello, para mí, es toda una alegría poder revivir el pasado", afirmó. Gracias a la máxima colaboración del pueblo desde febrero hasta la inauguración el 6 de agosto, la restauración del horno municipal ha sido una gran satisfacción para todos los vecinos", señaló Teresa Gamarra. Torre de las Arcas ha tenido un mes de agosto intenso. Junto a la inauguración del Horno, el día 7 comenzaron las Fiestas Patronales con el esperado Pregón y el 13 se celebró una misa en la ermita de la Virgen de Oto.






martes, 5 de agosto de 2008

Recuerdo a Ruth Saura, fallecida en el incendio de hace un año

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TORRE DE LAS ARCAS Recibió un homenaje en la base de Alcorisa.




La base helitransportada de Alcorisa ha acogido el sábado 2 de agosto un homenaje en recuerdo de Ruth Saura, trabajadora de la empresa pública Sodemasa, perteneciente al operativo de prevención y extinción de incendios, que falleció en accidente laboral hace ahora justo un año tras participar en los trabajos de extinción del incendio que se declaró en Torre de las Arcas. Además, todas las cuadrillas del operativo guardaron un minuto de silencio al comienzo de la jornada en recuerdo a la compañera fallecida.
Al homenaje asistió el director general de Gestión Forestal, Alberto Contreras, y en el acto se descubrió una placa en recuerdo a Ruth Saura. Contreras dedicó unas palabras en recuerdo de la fallecida, destacando su calidad humana, y su amplia experiencia y entrega en la prevención y extinción de incendios, y en la conservación del medio ambiente. En el acto estuvieron también presentes familiares, compañeros de la base helitransportada de Alcorisa y del resto del operativo.
El incendio de Torre de las Arcas se declaró el 1 de agosto de 2007, y en el siniestro ardieron 1.436 hectáreas, 598 de ellas arboladas de los términos municipales de Torre de las Arcas, Obón y Montalbán. Se trata del mayor incendio registrado el pasado año, y que supuso el 82% de la superficie total afectada por incendios forestales del pasado año.

Trabajos de recuperación

El Departamento de Medio Ambiente está finalizando la primera fase de los trabajos de recuperación de la zona afectada por el incendio. En estas tareas se están invirtiendo 588.000 euros procedentes del Ministerio de Medio Ambiente, y 170.000 euros procedentes del presupuesto del Departamento de Medio Ambiente para la repoblación de la zona afectada durante 2008 y 2009.
Entre las tareas que ya se han llevado a cabo se incluye la eliminación de la vegetación quemada para favorecer la regeneración de encinar en una extensión de 150 hectáreas. También se ha actuado en 6,9 hectáreas de encinar. Los trabajos han incluido también el triturado in situ de 70 hectáreas de pinar. Los trabajos continuarán con la repoblación de unas 70 hectáreas de las que actualmente están preparadas 60 para comenzar a hacerlo el próximo otoño.

lunes, 21 de julio de 2008

Breve diccionario de modismos Torrinos

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SI CONOCES MÁS PALABRAS Y MODISMOS TORRINOS, HAZMELOS LLEGAR A Torredelasarcas08@gmail.com


ABENTAR: Lanzar el trigo al aire para separarlo de la paja.
ABIAU: Estar apañado.
AGUACHINAR: Rebajar con agua.
ASINAS: Así, de esta manera.
ASTRAL: Hacha pequeña.
BANCAL: Campo.
BARRAL: Recipiente de cristal para beber.
BARRUNTAR: Presentir.
BESUQUIAR: Besuquear.
BISALTOS: Parecidos a los guisantes.
BOSAR: Vomitar.
CACARIAR: Cacarear gallos y gallinas.
CACHURRO: Fruto de la cachurrera con pinchos.
CALANDARIO: Calendario.
CANALERA: Canal del tejado.
CANTALERA: Montón de piedras grandes.
CAPUZARSE: Meter la cabeza debajo del agua.
CARNUZO: Carne muerta y en descomposición.
CARRANQUIAR: Renquear.
CARRIAR: Acarrear ó transportar carga a lomos del mulo.
CASETO: Pequeño refugio en el campo.
COSTERA: Ladera muy pendiente.
CUCHARETA: Renacuajo.
CHAFARDIAR: Chafardear, entrometerse.
CHAPURRIAR: Chapurrear.
CHARRAR: Hablar.
CHUFLAR: Silbar.
DALLA ó DAYA: Guadaña.
DEDALETA: Protector del dedo en la siega.
DESENRELIGAR: Desenredar.
DESIMULO: Disimilo.
EMBITAR: Invitar.
EMPESTAU: Infectado.
ENFILAR: Enhebrar.
ESBARRÁSE: Espantarse las caballerías.
ESCAMPAR: Despejarse el tiempo.
ESCARDAR: Limpiar de cardos los campos.
ESGARRAR: Desgarrar.

ESLEJIR: Elegir.
ESTALENTAO: Persona con poco talento o dudosa salud mental.
ESTOZOLARSE: Caerse.
FACINO ó FAZINO: Hoz.
FAINA: Faena.
FALSA: Desván de la casa.
FARINETAS: Papilla de harina y leche.
FESTEJAR: Tener novio-a.
FIEMO: Estiércol.
FOCIN: Persona sucia o desaliñada.
GAIRADAS: Tonterías.
GAYUMBOS: Calzones.
LAMINERO: Goloso.
LUZIR: Enyesar las paredes.
MACHO: Mulo.
MADERO: Viga.
MALLO: Mazo.
MAÑO: Amigo, hermano, amistosamente.
MARRO: Juego de persecución y alcance.
MATACABRAS: Lluvia con nieve o graniza menudo.
MESMAMENTE: Exactamente.
MIAJA: Poco, nada.
MISTO: Cerilla.
MOJÓN: Señal de fin de termino.
MOQUERO: Pañuelo.
MORRAL: Zurrón.
MUDAR: Vestirse de fiesta.
NAIDE: Nadie.
NUBLO: Nublado.
PANIZO: Maíz.
PARALÍS: Parálisis.
PARDAL: Cría de pájaro. Chaval travieso.
PASAPUES? : ¿ Que pasa?
PERILLÁN: Pícaro, travieso.
PITO: Espabilado.
POZAL: Cubo de pozo.
PRETO: Compacto, prieto, tacaño.
¡QUIO!: Llamar a alguien.
RASERA: Espumadera.
RASMIA: Fuerza, entereza.
RASO: Despejado ( el día, el tiempo ).
REBOLLÓN: Robellón, niscalo.
REFAJO: Combinación recia.
REGALÁ-SE: Derretirse el hielo.
RETORZIGAR: Retorcerse.
RIBAZO: Que separa y sostiene el campo.
RINGLERA: Hilera, línea.
ROBÍN: Oxido.
ROCHA: Roca.
RONDAGATERAS: Persona que ronda mucho por la calle en horas nocturnas.
ROSIGAR: Roer la fruta, la carne...
ROYO: Color rojo. Rubio.
RUIN: Pequeño.
RUSIENTE: Muy caliente, al rojo vivo.
SOLANA: Donde da mucho el sol.
SOPORTALES: Portales de las casas.
SUBASTAU: Juego de cartas.
TABILLA: Judías verdes.
TALEGA: Saco alto de tela gruesa para la siega.
TALEGAZO: Caída, batacazo.
TOBALLA: Toalla.
TONTERA: Tontería, estar tonto.
TONTOLABA: Tonto.
TORTERA: Fuente honda para servir la comida.
TOZOLÓN: Caída fuerte.
TREMOLAR: Temblar.
UMBRIA: Que no recibe la luz del sol, sombría.
VUELTAS: Techo de una habitación, normalmente de maderos.
ZAFRAN: Azafrán.
ZAGAL: Joven, mozo.
ZAMPAMIGAS: Glotón.

miércoles, 9 de julio de 2008

El municipio ya se encuentra ´al completo´



Poco a poco el Horno se va terminando, ya casi está. Del mismo modo las casas se abren y ya somos unos cuantos más. Todos los apartamentos de turismo rural están ocupados al menos hasta septiembre. Esperamos ver, muy pronto, la televisión en condiciones. Es decir, las cosas llevan su curso habitual por lo que sólo son relativamente noticia. Sin embargo, que no tengamos que preocuparnos del agua este verano, tal como estaban las cosas hace mes y medio, es una estupenda novedad. Que durante los quince primeros días de junio no sólo el río, sino el Barranco del Gabardal, el Cepero, las rocas, han sentido como el agua se deslizaba con fuerza. El sonido insistente de la lluvia y el fragor del agua que llegaba de todos los rincones del término, los árboles limpios y brillantes con el sol, la hierba cubriendo la tierra que hasta hace pocos días presentaba un color amarronado y un aspecto seco, nos han dejado imágenes como la fuente con el agua que sobra en el depósito y que procede de la Virgen de Oto, el camino que lleva a Collalpino convertido en cascada, la subida al Molino en un paseo en el que, junto a los sonidos habituales, podíamos escuchar el agua corriendo por entre las rocas del Estrecho y caer en la balsa, con el aliviadero soltando un buen caudal de agua. En estos días de campos encharcados y del croar insistente de las ranas, ha sido el momento de salir del pueblo para oler el aire limpio y fragante y perderse por los yermos buscando carretillas y setas de cardo o, más cerca, setas de chopo junto a la ribera del Cabra. Hasta algún rebollón se ha visto, aunque muy en solitario. La cosecha de cereal no ha podido aprovecharse de esta lluvia, era ya muy tarde, pero al menos los ganados tendrán abundante hierba que comer durante el verano y los jóvenes podrán ducharse alegremente tras el Pregón de fiestas.

viernes, 20 de junio de 2008

La lluvia no impide un mes de fiesta


TORRE DE LAS ARCAS. Entre una boda y la Virgen de Oto, se celebró San Miguel


En el mes de mayo han caído más de 100 litros de agua.
Mayo es un mes en el que la primavera se afianza, los días son largos y se celebran festividades. Los diez primeros días, los vecinos de Torre de las Arcas hemos tenido una apretada agenda que culminó el sábado 10 de mayo con la Virgen de Oto. Una semana antes, hubo una boda que llenó el pueblo con personas vestidas de "domingo". Entre la boda y la Virgen de Oto, el jueves, San Miguel, antigua fiesta mayor, se celebró modestamente con misa y merienda. El día de la boda los novios lucieron sus galas con sol y calor, pero al día siguiente aparecieron las nubes y pequeños chaparrones. ¿Podríamos subir a la Virgen de Oto? Todos queríamos sentarnos en los bancos en la misa y comer en la explanada, pero el viernes la duda era si el tiempo nos lo permitiría por el color plomizo el cielo. Cuando por la noche escuchamos la lluvia, supimos que la celebración se haría de otro modo, aunque no ha importado porque casi se nos había olvidado el sonido de la lluvia y sus efectos en los campos. Han caído más de cien litros, con agua que corre por el barranco Gabardal, que mana de la Virgen de Oto, y del Lavadero porque "En La Torre tienen un San Miguelillo que siempre les llueve a chorrillo".

martes, 13 de mayo de 2008

Avanzan las obras del horno comunal y del ayuntamiento


La actualidad se compone de pequeñas noticias en las que ocupamos nuestro vivir en común y que desgranamos para que los nacidos en el pueblo, aunque no habiten en él, pero sean lectores de esta publicación, estén informados.En ocasiones las instituciones públicas actúan en el instante preciso. Por eso, es un buen momento para un paseo por la ribera del Cabra después de que una brigada de la Diputación de Teruel haya limpiado un tramo de zarzas y malezas. Ahora es más cómodo acercarse hasta el Molino o, simplemente, recorrer el espacio que va entre el río Alto y el Bajo. Como ha llovido un poco, la hierba ha aparecido en los lugares más húmedos, los frutales muestran su flor y los chopos sus hojas tiernas. Entre ellas, abundantes pájaros cantores cuando atardece.


Horno comunal


La obra del Horno Comunal avanza a buen ritmo. La bóveda va a estar recompuesta en estos días y los albañiles comenzarán el tejado. Otro lugar que mostrar.
Además, da sus primeros pasos el cambio de la cubierta del Ayuntamiento. El proyecto ya está en el Colegio de Arquitectos y una parte del dinero presupuestado, procedente de Planes Provinciales, a
la espera de la adjudicación de la obra, que no comenzará hasta después del verano. Primero una cosa, terminaremos el Horno, y luego otra, el tejado.
Poco a poco se van abriendo casas cerradas durante el invierno y aunque las perspectivas, por la falta de lluvias, no son buenas por lo que respecta a los riegos, se preparan algunos huertos. Tres acontecimientos para este mes, una boda después de tantos años sin ninguna, y la celebración de la Virgen de Oto, el sábado anterior al Domingo de Pascua de Pentecostés. Entre las dos fechas, la del 8 en la que hemos celebrado, en la intimidad, puesto que a sido jueves, la antigua fiesta mayor de nuestro pueblo, San Miguel Arcángel.
Abril es, este año, un paréntesis entre el bullicio que tuvimos durante la Semana Santa y el que esperamos para mayo.


domingo, 11 de mayo de 2008

Dar sentido a las tradiciones

Cocer espliego para lograr esencia.
Durante los últimos treinta o cuarenta años dejaron de ser útiles los animales de carga, las herramientas con las que se segaba y trillaba, la manera de
trabajar, las ropas que vestían hombres y mujeres, las tradiciones que, buenas o malas, conformaban el vivir. La obtención de esencia del espliego no iba a ser menos.
Abandonar a su suerte las antiguas calderas en las que se cocía el espliego es lo que hicieron, hace más o menos cuarenta años, los verdaderos dueños. Sin duda les parecieron demasiado pesadas y antiguas para venir de propio a recogerlas. Se quedaron junto a la ermita de la Virgen de la Huerta hasta hace un par de años en que se encontró un lugar apropiado para ellas: el Centro de Interpretación de la Flora, en la ribera del río Cabra, y allí se transportaron.
El Parque Cultural del río Martín subvencionó este año que ya termina un proyecto con el que se pretendía recuperar una vieja tradición desde hace muchos años en desuso, cocer espliego para lograr esencia. A ello nos pusimos en Torre de las Arcas.
La primera tarea era saber qué había y qué faltaba, así que hicimos el recuento. Teníamos las dos calderas, el vaso florentino para recoger la esencia, algunas grapas para sellar las junturas y unos cuantos tubos oxidados. Faltaba la pieza que, dentro de la caldera, sepa
ra el agua del espliego y que tiene la forma de rasera o espumadera, el serpentín, la tapa y algunas grapas más. Pensamos en Antonio Ortín, el herrero de Montalbán, conocedor de los viejos usos de los metales, para que fuese el encargado de la fabricación de estas piezas, aunque la tapa de la caldera fue entregada por un particular que la había guardado. Benigno Terrén hizo un dibujo y con él bajamos a ver al herrero. Un poco más tarde, a mediados de junio, comenzamos la construcción del hornal. El jardinero encargado del mantenimiento del jardín del Centro de Interpretación, Jerónimo, decía que se acordaba del que había en Alcaine, su pueblo, y siguiendo el modelo así lo hizo.
Era, entonces, el momento de dar a conocer que estábamos preparando una fiesta para el 1 de septiembre. Daba un poco igual el día elegido, pero buscamos el tiempo apropiado para la siega de la planta y que fuese sábado, ya que es el mejor momento del fin de semana. Desde luego intentamos que el anuncio fuera conocido por el mayor número de gente posible y en agosto la Plaza Mayor está llena, así que el Ayuntamiento convocó una reunión informativa y allí se dio la fecha. Poco a poco fuimos bajando todos para ver de primera mano qué era eso de la caldera y del hornal.
Intentando darle la mayor relevancia, pensamos en la música y los Gaiteros de Alcorisa aceptaron con mucho gusto venir a tocar por la mañana. Además, la Comisión de Fiestas rifó un jamón que se quedó sin dueño y lo entregó al Ayuntamiento. Era un acompañamiento más, junto a un par de quesos y unas botellas de vino, a la fiesta que preparábamos. Faltaba encontrar la materia prima sobre la que esta giraba. La última semana de agosto com
enzamos a buscarla. Santiago López puso el coche y tuvimos suerte, ya que encontramos un par de bancales camino de Obón en los que parecía que habían sembrado el espliego. A la luz de la mañana estaba hermoso por la mezcla de color entre dorado y morado.
Segar los más de doscientos cincuenta kilos que se necesitan para llenar la caldera llevó gran parte de la mañana de un par de días. Santiago, junto con Vicente y Dionisio Martín llevaron el peso de la faena. Las mujeres del primero, Águeda Villanueva, y del tercero, Manuela Adán, hicieron de gavilladoras, nada tan penetrante como el olor que queda en las manos y en la ropa, y el resto de la última semana de agosto se dedicó a ultimar los detalles: llenar la doble caldera con el espliego, probar el serpentín y colmar de agua la pequeña balsa en la que está colocado para enfriarlo, un punto fundamental en el proceso que lleva del espliego a la esencia. Además, había que traer la leña para encender y mantener el fuego. También ellos, junto con Miguel Latorre, se encargaron de ese trabajo.
Cuando llegó el gran día, los organizadores cruzaron los dedos para que algo saliese de la cocción, para que hiciese un buen día, para que los gaiteros no desafinaran, para que viniese la gente del pueblo y de fuera y para que el jamón no estuviese salado.
Los fogoneros encendieron a las siete de la mañana de un día despejado y fresco, casi había rosada. Uno vigilaba el fuego, mientras que los otros se dedicaban a tapar con arcilla las junturas y los agujeros de las calderas para que no se perdiese el vapor y con él la esencia. A las once de la mañana el olor a espliego comenzaba a extenderse por el pueblo y del caño por el que debía salir la esencia manaba abundante líquido en el que se mezclaba la esencia, reconocible por su aspecto aceitoso y un poco más oscuro, y el agua.
Acudió gente, tanto del pueblo como de otros sitios, que disfrutó del lugar en el que se ha colocado la caldera, de la música, del jamón, además del olor y de la suavidad de la piel impregnada del aceite. Una pequeña fiesta para los sentidos.
Del espliego a la esencia se ha llamado ese día en los pocos carteles pegados fuera del pueblo y llegados a este punto es el momento de mirar atrás, de conocer los fundamentos de ese trabajo que este año hemos convertido en fiesta.
Cuando terminaban las labores de la siega y la trilla, más o menos a principios de septiembre, estaba en pleno apogeo la flor del espliego. Ya sabéis que el dinero contante y sonante era un problema, así que el año en el que había llovido y las plantas y flores del espliego ocupaban los yermos y comunales, alguien venía dispuesto a encender la vieja caldera de hierro junto a la balsa del Plano para conseguir un poco de esencia con la que lograr preparados medicinales y de cosmética. Entonces se volvían a poner los aparejos al macho o a la burra, a coger la faz y a llevar cargas de espliego con las que llenar la caldera, que en los años sesenta se pagaba a dos pesetas el kilo. Era la propina del año.
Las calderas eran dos, una de ellas sin fondo, y se colocaban una encima de la otra, a unos cuarenta centímetros de una balsa de agua. En un lateral estaba la boquera del hornal por la que se hacía fuego, las dos primeras veces con aliagas y, más tarde, con el propio espliego, puesto a secar una vez cocido. Dentro, el espliego dispuesto para cocer. En la caldera cabía bastante, de 250 a 300 kilos, pero para aprovechar bien la capacidad, el encargado de darle fuego entraba dentro y lo pisaba.
Era muy importante que la caldera no tuviera ninguna fuga, así que
cualquier poro del hierro se tapaba con verdín y barro de tierra arcillosa. Para cerrarla se colocaba una tapa y las junturas de las calderas se grapaban a martillo. Las grapas tenían forma de V.
De la caldera superior salía hacia abajo un tubo que conectaba con otros horizontales por los que pasaba el vapor y que se ponían dentro del agua para que enfriasen. Era el serpentín que decantaba la esencia en una caldera más pequeña o vaso florentino, de donde se recogía, ya que pesaba menos que el agua y flotaba. De ahí pasaba a garrafas o a botellas de cristal.
¿Por qué más de cuarenta años después hemos hecho este trabajo de recuperación? La respuesta es larga: porque tenemos un Centro de Interpretación con un jardín bastante cuidado y bien bonito que tenemos que dar a conocer y al que tenemos que añadirle novedades siempre que podamos; porque recuperamos una labor tradicional de cierta importancia en nuestro pueblo, perdida desde hace muchos años y, finalmente, porque la fiesta es un encuentro alegre.
Nuestra intención es volver a repetir al año que viene, sin duda porque en su conjunto todo el proceso, en el que no es lo menos importante recordar tiempos pasados, nos ha dejado un buen sabor de boca.
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