> TORRE DE LAS ARCAS ( TERUEL ): 2010

Torre de las Arcas es un Municipio perteneciente a la comarca de Cuencas Mineras, altitud: 953 mts. Existe un castillo del siglo XIV en lo alto de una loma que domina el valle del río cabra y sobre la que comenzó a crecer esta localidad, es de planta cuadrada, de unos 20 metros de lado, con muros de mampostería que todavía conservan algunas saeteras. En un ángulo se observan restos de una torre cuadrada como elemento de defensa y protección de la puerta de acceso cuyo arco semicircular está enmarcado por jambas y dovelas de buena sillería, Parece tratarse de un castillo-refugio. La iglesia de San Miguel un templo barroco del siglo XVIII del que sobresale su altanero campanario realizado en ladrillo con una torre de cinco cuerpos, los cuatro superiores de ladrillo y decoración mudéjar. En la misma plaza, se ubica el ayuntamiento que consta de dos pisos, el inferior es de dos arcos de medio punto donde estaba la lonja, hoy cubiertos destinándose el espacio interior a centro social y bar, presenta en la fachada el escudo de la población realizado en piedra. Cuenta con unos lavaderos tradicionales, un antiguo molino harinero, un auténtico jardín botánico, la ermita de la Virgen de la Huerta y a 2 km la ermita de la Virgen de Oto.

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viernes, 21 de mayo de 2010

Fauna en Torre de las Arcas (5). Abejaruco común

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ABEJARUCO COMÚN (Merops apiaster)


IDENTIFICACIÓN

27-29 cm. Píleo y parte anterior del dorso castañorojizo; espalda amarillo dorado; cola y partes inferiores verdes; garganta amarilla y ojos cubiertos por una banda negra; pico negro y curvado; alas verdosas; par de plumas centrales de la cola más largas que las demás. Juveniles más pálidos y con par de plumas centrales igual de largas que las demás.

ESPECIES SIMILARES

No hay confusión posible con ninguna otra especie.

SEXO

El macho tiene las grandes, medianas y pequeñas coberteras centrales de color castaño en ambas barbas de la pluma; espalda castañorojizo. La hembra puede carecer de castaño en el ala o tiene la mancha más reducida (generalmente limitada a grandes y medianas coberteras); las grandes coberteras centrales tienen castaño en la barba externa, orlada a veces por una línea verde, siendo la barba interna
verdosa; espalda de color castañoverdoso. CUIDADO: Existen ejemplares intermedios que no se pueden sexar. Después de la muda postnupcial las plumas del cuerpo de ambos sexos tienden a ser verdosas. Algunos juveniles pueden sexarse como sigue: macho con capirote y nuca castaños; espalda ante dorado; coberteras centrales del ala y secundarias teñidas de ante. Hembra con capirote y nuca verdosos; espalda verdosa; coberteras centrales del ala verde apagado.

EDAD

Pueden reconocerse 3 tipos de edad: Juveniles con las plumas de la nuca, dorso y coberteras alares verdosas, sin o con muy poco castaño; plumas centrales de la cola de las misma longitud que las demás; iris marrón. 2º año con el plumaje de adulto (incluido el par alargado de plumas de la cola), pero se reconocen por las coberteras primarias azuladas que contrastan con el color verdoso de las plumas
vecinas (este carácter es útil para determinar la edad hasta el otoño, teniendo entonces las coberteras primarias desgastadas y marrones). Adultos con las plumas de la nuca y dorso castañas; plumas centrales de la cola de mayor longitud que las demás; coberteras primarias de color verdoso sin contraste con las plumas vecinas; iris rojizo.

MUDA

Muda postnupcial y postjuvenil completa, comenzando entre julio y octubre y terminadas en los cuarteles de invernada, adquiriendo un plumaje de eclipse. Entre febrero-marzo tienen una muda prenupcial que abarca plumas corporales y coberteras del ala, adquiriendo el plumaje nupcial.

ESTATUS EN ARAGÓN

Es una especie estival repartida por todo Aragón, faltando como reproductora en las partes más altas de los sistemas montañosos y lugares muy áridos del Valle del Ebro.
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viernes, 16 de abril de 2010

Cuevas en el Pueblo (4)

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Cueva del Tío Mariano

Término municipal: Torre de las Arcas
Lugar: Solana de la Muela (Río de Cabra)
Altitud: 848
Espeleometría: Recorrido: 41 metros.
Desnivel: - 4 metros.

ACCESO

Realizando el mismo recorrido que para la cueva del Estrecho hasta el paso instalado con sirgas, se sigue descendiendo el río de Cabra por un sendero poco definido, el cual en algunos tramos desaparece por la gran cantidad de zarzas que crecen al amparo del cauce del río, para llegar a una gran curva en hoz que hace éste al encontrarse con la Solana del Macizo de las Muelas, teniendo enfrente lo que en Torre de las Arcas denominan “La peña del río Castillo”, formando en este tramo unas bonitas cascadas.

Las cuevas se encuentran en la Solana a unos metros del cauce en la margen izquierda geográfica del río.


DESCRIPCIÓN

Aunque las cuevas son tres la más importante es la que está catalogada como Cueva del Tío Mariano I; las otras dos son pequeñas cavidades la una de 7 metros de recorrido y la otra, más cercana a la principal, de 11 metros de recorrido. Ambas tienen un desnivel positivo que no supera los 3 metros. Aunque pequeñas, se ha constatado que ambas sirven de refugio a una nutrida colonia de murciélagos.

Para acceder a la Cueva del Tío Mariano I es necesario realizar una escalada de unos 5 metros no exenta de cierta dificultad; una vez arriba se encuentran dos árboles que pueden ser usados para el ascenso del resto del grupo.

La galería se inicia con una fuerte rampa ascendente; siguiendo ésta se encuentra un puente de roca a partir del cual la galería se vuelve descendente hasta su final. Se ha constatado que en época de lluvia este último tramo queda completamente anegado. Todo el suelo se encuentra recubierto de guano de murciélagos ya que como las otras dos cavidades ésta también es empleada como refugio por estos mamíferos. En cima de la boca se encuentra otra más pequeña que es usada por ciertas aves rapaces para nidificar.

texto: Guía de cavidades de la comarca, cuencas mineras (Teruel).

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lunes, 12 de abril de 2010

Una guía para conocer mejor la Comarca Cuencas Mineras.

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Colección ´Red Natural de Aragón´

Esther Ros, Francisco Javier Altaba, Alfredo Boné, José Francisco Vilar, Carlos Ranera y Modesto PasEsther Ros, Francisco Javier Altaba, Alfredo Boné, José Francisco Vilar, Carlos Ranera y Modesto Pascau.
El Departamento de Medio Ambiente, con el patrocinio de Caja Inmaculada y la producción de Prames, ha editado la guía número 30 de la colección ´Red Natural de Aragón´, dedicada a la comarca de Cuencas Mineras.
El libro repasa los cinco espacios naturales protegidos que posee esta comarca del Sistema Ibérico turolense y recorre los distintos puntos de interés fluvial y geológico, los árboles monumentales, los montes de utilidad pública y los humedales singulares de la comarca.
El Consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Alfredo Boné, destacó que "esta colección de guías es un valioso recurso para conocer Aragón, ya que permite descubrir espacios magníficos de nuestro patrimonio natural, muchas veces parajes de nuestro entorno que desconocemos, y profundizar en los valores naturales de cada comarca".
El consejero estuvo acompañado por el alcalde de Utrillas, José Francisco Vilar; el director territorial de Caja Inmaculada en Teruel, Carlos Ranera; el gerente de Prames, Modesto Pascau; el presidente de la Comarca, Francisco Javier Altaba; y la coordinadora de esta guía, Esther Ros.
La colección de guías de la Red Natural de Aragón está en la recta final, con 30 títulos ya publicados de un total de 33 comarcas. Cada una de ellas tiene una tirada de 7.000 ejemplares. Se trata de un trabajo colectivo en la que ya han participado cerca de mil escritores y fotógrafos de la naturaleza con grandes conocimientos del medio natural aragonés.
RINCONES DESCONOCIDOS
La guía cuenta con 192 páginas en color, cerca de 200 fotografías, diversos mapas e ilustraciones, y va acompañada de un plano cartográfico a escala 1:125.000 de la comarca de Cuencas Mineras, donde se localizan todos los espacios protegidos y puntos de interés de la Red Natural de Aragón. Coordinada por Esther Ros, cuenta con la colaboración de más de 30 expertos entre naturalistas aragoneses, geógrafos, geólogos, periodistas, agentes de protección de la naturaleza o fotógrafos especializados.
La comarca de Cuencas Mineras, situada en plena Cordillera Ibérica, muestra un relieve montañoso en el que distintos tipos de bosques conviven con austeras parameras. Los tres ríos que atraviesan la comarca son el Guadalope, el Martín y el Aguasvivas, tallando a su paso espectaculares cañones. Sus minas de carbón son sólo una pequeña muestra de la gran riqueza paleontológica y geológica que este territorio atesora.
La guía ofrece nueve excursiones. Una ruta descrita va de Aliaga a Miravete de la Sierra. Otra discurre por los altos de las Traviesas y Tres Mojones y el resto nos describen bellos escenarios naturales como Boca Infierno y el estrecho de Valloré en el río Guadalope, la sierra de San Just o el entorno del río Cabra en Torre de las Arcas.
En la sección ´Guía de campo´ aparece como espacio destacado el paisaje de los Baños de Segura, las cascadas del Pajazo, la Cueva de las Palomas y El Chorredero o los pinares de Pelarda y el sabinar de La Morta. Protagonizan esta sección especies vivas como el sapo común, la mariposa isabelina, la jara, la peonía o el aromático espliego. La nota humana la aporta la aparición de personajes vinculados a la naturaleza como José Luis Simón, divulgador del Parque Geológico de Aliaga, el fotógrafo y espeleólogo Juan Carlos Gordillo, los Agentes de Protección de la Naturaleza o los dibujos realizados por cuatro niños del Colegio Rural Agrupado Pablo Antonio Crespo de Aliaga.
La guía incluye un apartado dedicados a las fiestas comarcales, a distintos productos gastronómicos silvestres, al Plan de Recuperación del Cangrejo de Río o al Museo Minero de Escucha.
Destaca la participación de naturalistas aragoneses, geógrafos, geólogos, periodistas, agentes de protección de la naturaleza o fotógrafos especializados como son José Luis Lagares, Luis Lorenzo, Luis Tirado, Joaquín Luengo, Fernando Marcuello, Eduardo Viñuales, Nuria Mercadal, Javier Romeo, Jonathan Díaz, Francisco Martín, Albert Painaud, Javier Navarro, Ángel Pérez, José Royo, Cristóbal Rubio o la propia coordinadora de la guía, Esther Ros.

viernes, 26 de marzo de 2010

Cuevas en el Pueblo (3)

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Cueva del Estrecho

Término municipal: Torre de las Arcas
Lugar: Loma de las Suertes (Río de Cabra)
Altitud: 884
Espeleometría: Recorrido: 14 metros.
Desnivel: +5,7 metros.


ACCESO

Partiendo de Torre de las Arcas, concretamente del centro de interpretación de Flora del Parque Cultural del Río Martín, parte un sendero balizado que poco a poco desciende el río Cabra. A uno cientos de metros pasa por el Molino Bajo donde un pie temático da cuenta del funcionamiento que tubo en tiempos pretéritos. Siguiendo el cauce del río, se llega al primer estrechamiento de éste; el sendero discurre paralelo, unos metros por encima, para al poco llegar a un paso instalado con sirgas que desciende al mismo cauce; sólo resta retroceder el cauce unos metros hasta un estrecho y en la margen derecha geográfica de éste, a unos metros del río, se encuentra la boca de la cueva, en la cual crece un esbelto latonero.

DESCRIPCIÓN

Se trata de una surgencia fósil creada a favor de una diaclasa. La boca posee unas dimensiones de 1 metro de ancho por 4 metros de altura, que da paso a una galería ascendente y sinuosa; al momento se llega aun resalte de +1,5 metros, y tras éste la galería sigue ascendiendo hasta el final de la cueva, a +5,7 metros con relación a la boca. Aunque la cueva es de pequeñas dimensiones se encuentra en un paraje de indudable belleza, que de por sí ya incita a visitarlo.

texto: Guía de cavidades de la comarca, cuencas mineras (Teruel).
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viernes, 19 de febrero de 2010

Fauna en Torre de las Arcas (4)

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CABRA MONTÉS


DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE


La cabra montes es una especie muy antigua, estimándose que en el Plioceno (hace 7 millones de años), los caprínidos de Asia central llegaron a Europa y fue hacia la glaciación Riss cuando aparece la forma ibérica del género Capra ya diferenciada de la ibex del centro de Europa.
La cabra montes ha sido una especie que se ha cazado desde los albores de los tiempos primitivos, como lo atestiguan las numerosas escenas de caza de cabras que representan pinturas rupestres. En la cueva de Pair-non-Pair (Francia) se ha encontrado el grabado rupestre más antiguo. Durante los períodos fríos del Pleistoceno, las montesas habitaban en los valles y zonas más cálidas, de modo que abundaban en los valles bajos de toda Europa central y meridional. Posteriormente y por la presión humana en su caza, se refugió en las cumbres más altas e inaccesibles, donde quedaron acantonados los últimos ejemplares de esta especie. Durante la Edad Media, los escasos ejemplares que aun existían en sitios muy apartados de la presencia humana, solo eran cazados por nobles y señores feudales, que eran los únicos que tenían este derecho; existiendo leyes durísimas para el que se atreviese a matar una cabra montés, sin que no obstante ello se pudiera evitar su caza, hasta ponerse en peligro la especie, por dos razones fundamentales: Una el preciado trofeo que representaba la cuerna de este animal, que siempre ha sido codiciado por los cazadores y otra, el mundo de supersticiones y magia que ha rodeado la especie a la que se le atribuían una serie de propiedades mágicas, así la sangre y los cálculos estomacales (bezoares) se creía constituían remedios infalibles contra muchos males, aun cuando lo más solicitado era el corazón, sobretodo cierta osificación de los cartílagos, de los que se decía tenían poderes curativos.
La primera medida de protección de la especie en España, fue la creación en 1905, por el rey Alfonso XIII, del Refugio Real de Caza de la Sierra de Gredos, salvando una reducidísima población de animales, siendo especialmente a partir de 1950, cuando se establece un efectivo programa de conservación de la cabra montés a nivel nacional, con la creación de numerosas reservas y un programa de conservación, lo que no obstante no ha impedido la regresión de la especie en algunas zonas como ha ocurrido en los Pirineos.
En la península ibérica se han descrito (Ángel Cabrera, 1911) cuatro subespecies de cabra montes que se basan en la corpulencia, distribución de las manchas negras del pelaje de los machos y longitud y sección transversal de la cornamenta:
- Capra pyrenaica victoriae. Que ocupa las serranías centrales, de modo fundamental la Sierra de Gredos, donde se le estima una población próxima a los 10.000 ejemplares.
- Capra pyrenaica hispanica. La que habita nuestra zona y que se distribuye por todas las sierras paralelas al Mediterráneo peninsular, con su colonia más importante en Sierra Nevada.
- Capra pyrenaica pyrenaica. Conocida como bucardo. Se localizaba en el Pirineo y probablemente también en la cordillera Cantábrica. Esta especie se extinguió en el año 2000. La última hembra fue encontrada muerta el 6 de enero de 2000, bajo el tronco desplomado de un abeto seco, en el valle de Ordesa.
- Capra pyrenaica lusitanica. Se localizaba en el Sur de Galicia y Norte de Portugal, extinta desde 1890. En la Sierra de Gerés se mató el último individuo de que se tiene constancia.
La cabra montés, habita en la península ibérica desde las altas cumbres de Sierra Nevada hasta el nivel del mar en la zona costera que limita las provincias de Granada y Málaga (Cerro Gordo-Maro). Suele separarse en grupos de sexos que pueden superar los 30 individuos: los machos por un lado y las hembras junto con los jóvenes, por otro. En los rebaños de machos no hay cooperación ni jerarquía social, mientras que el grupo de las hembras parece estar mandado por una adulta experimentada. Los individuos solitarios suelen ser raros, normalmente machos viejos que han perdido su poderío. Estas agrupaciones se desbaratan en tiempo de celo en el que se forman rebaños mixtos.
Aun cuando se trata de una especie esencialmente polígama, de modo que un solo macho es el que fecunda a un grupo de hembras, del que se hace dueño tras enfrentarse a topetazos a sus competidores en unos espectaculares combates, los casos de poliandria en los que una hembra es fecundada por más de un macho no son raros. Durante la época de celo el macho apenas come y centra sus actividades en la apetencia sexual.
Los hábitos de la especie son fundamentalmente diurnos y crepusculares. En verano pasa las horas centrales del día descansando y refugiándose del sol. Tiene el olfato, vista y oído muy desarrollado. Aunque se trata de un animal por lo general muy desconfiado del hombre, en zonas como Gredos o Sierra Nevada, se han habituado a la presencia humana y se aproximan con facilidad a los excursionistas.
Se mueve con facilidad por las paredes rocosas de increíble verticalidad, gracias a la peculiaridad de sus pezuñas, cuya superficie interna es antideslizante, lo que le evita los resbalones, mientras que las puntas de las pezuñas, que además carecen de pliegue interdigital, son muy duras y agudas, por lo que pueden agarrarse a las rocas.
Aun cuando son sedentarias, en invierno realizan desplazamientos más prolongados en busca de refugio y abrigo, descendiendo hasta zonas más bajas.


DATOS DE LA ESPECIE


- Longevidad: Puede alcanzar los 20 años, pero lo normal es que sea de unos 15 años.
- Celo: A principios del invierno (noviembre-diciembre) en el que tiene lugar duros combates entre los machos contendientes. El celo dura unos 50 días.
- Gestación: Unos 5 meses.
- Época de parto: De abril a mayo.
- Parto: La hembra se retira a un lugar aislado y apartado, donde da a luz, permaneciendo en compañía del cabrito durante varios días. Los cabritos a las pocas horas de nacer están en condiciones de levantarse y poder seguir a la madre.
- Número de crías por camada: Una. A veces dos (un 20 % aprox.).
- Duración de la lactancia: Se prolonga hasta que la hembra queda preñada de nuevo (a los 5 ó 6 meses) del alumbramiento, pero a los 7-10 días y el cabrito ya es capaz de ingerir alimento.
- Madurez sexual: La hembra a los 18 o 24 meses, pudiendo parir todos los, años hasta los 10 ó 12 años de edad. Los machos son fecundos a los 2 años aunque con difíciles posibilidades de copular.
- Alimentación: Esencialmente fitófaga, come todo tipo de alimentos vegetales y en invierno y época de escasez incluso cortezas y ramas. Muestra gran apetencia por la sal. Normalmente no tienen necesidades de beber agua, bastándole con el de las plantas y el rocío, aun cuando se ha comprobado que tras grandes esfuerzos como huidas, se acercan al agua a abrevar.
- Hábitat: Esencialmente rupícolas, defendiéndose bien sobretodo en media y alta montaña. En verano sube a las partes más altas y en los sitios más escarpados, descendiendo un poco en invierno, aunque sin llegar a los valles. En Sierra Nevada alcanza su máxima altura ibérica superando los 3.500 metros aproximadamente, mientras que en la Sierra de Baza sube en torno a los 2.200 metros
- Huellas: Debido al borde blando interno de la pezuña, las huellas aparecen impresas marcadas únicamente el borde externo, lo que la diferencia claramente de los cérvidos que también marcan el borde interno. La medida de la huella del macho es de uno 8 cms de largo por 4-5 cms. de ancho
- Excrementos: Varia ligeramente de aspecto y textura, en función de la dieta, aun cuando siempre aparecen agrupados al detener su marcha el animal para defecar, siendo cilíndricos y miden aproximadamente 1 cm. de ancho y 1,5 –1,8 de largo. Debe de tenerse presente que estos montones de excrementos a los pocos días, u horas de ser depositados pueden esparcirse por las pisadas del propio animal u otras especies, así como por la propia acción de los factores meteorológicos.
- Otros rastros: Al carecer la cabra montes de incisivos no corta los tallos y ramas con los dientes, sino que los desgarran por el esfuerzo que produce el bocado del animal sobre la planta, la que adquiere una peculiar forma deshilachada en su corte.
- Dimorfismo sexual: Además de diferenciarse por la cornamenta y tamaño (mayor el macho), este último luce también una ostensible barba en forma de perilla, la que falta en las hembras. La hembra puede confundirse con machos jóvenes.
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viernes, 12 de febrero de 2010

Cuevas en el Pueblo (2)

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Cueva lausana

Término municipal: Torre de las Arcas

Lugar: Caña las Cruces
Altitud: 820
Espeleometría: Recorrido: 22 metros. Desnivel: - 6,6 metros.

ACCESO

Partiendo de Torre de las Arcas por la TE-V-1334 en dirección a Castel de Cabra, aproximadamente a 1 kilómetro sale a la derecha la pista que hay que coger. Esta pista cruza enseguida el barranco del Gabardal; 600 metros después hay que desestimar un camino a la izquierda (que conduce a un muladar en desuso). Tras otros 1.600 metros se desestimará otra pista a la izquierda para, 1.850 metros después, en un cruce de caminos, seguir de frente. 400 metros después hay que tomar otra pista a la izquierda, que tras 1.200 metros lleva a los cantiles sobre el río Martín. Es en este punto donde puede aparcarse el vehículo.

Para encontrar la cueva hay que descender por la margen izquierda del barranco Molinares hasta encontrar a la izquierda un paso a modo de faja, que conduce hacia la gran boca de la cueva.

DESCRIPCIÓN

La cueva consiste en una gran sala rellena toda ella de grandes bloques, con una gran boca de más de 12 metros de altura que permite que la luz entre e ilumine toda la sala. Esporádicamente sirve de refugio para la cabra montés y en su día solían refugiarse con su rebaño los pastores de la zona, los cuales dejaron su arte pastoril impreso en las paredes.

texto: Guía de cavidades de la comarca, cuencas mineras (Teruel).
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viernes, 5 de febrero de 2010

Modismos torrinos

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ABABOLES: Amapolas.
ABREVADOR: Fuente en el campo donde beben las ovejas.
AGOSTERO: Persona que se contrataba para trabajar en verano.
AHIJAO: Cordero que cría una oveja que no es su madre.
ALBARCAS: Calzado de goma o cuero, tipo sandalia realizada con tiras laterales y unidas por una central.
ALBARDA: Parecido a la silla de montar pero más rústica, en ella se suelen colocar acarreadores para llevar todo tipo de necesidades agrícolas. También el serón para transportar y cargar.
ALJEZÓN: Trozo de yeso duro.
AMERAO: Persona muy mojada.
APAREJAR: Poner la albarda a la caballería.
ARCA: Baúl de madera donde se guarda la ropa de casa, mantas, sábanas, mantelerías, etc.
ARGUELLADO: Persona o animal delgado, enfermizo y de mal aspecto.
BARRACO: Semental de la cerda.
BRIMBES: Ramas de la mimbrera que se utilizan para realizar trabajos de cestería como son canastos, etc.
BURRA: Ampolla en la mano producida por el roce de la azada.
CACHURRERA: Planta que produce cachurros: flores secas redondas con muchas pinzas adherentes, si se tiran a la ropa quedan enganchadas.
CANASTO: Cesta grande de mimbre.
CANDIL: Objeto de metal donde se coloca aceite y una mecha para dar luz.
CANTAMAÑANAS: Persona poco formal.
CAPARRA: Garrapata.
CHISQUERO: Trozo de mecha gruesa que va junto con una piedra que, al rascarse, prende una mecha y sirve para encender el tabaco.
CHOTO: Cría de cabra.
CHUPÓN : Carámbano, trozo de hielo puntiagudo que cuelga de las tejas cuando se derrite la nieve y hace frío.
CIEMO: Excrementos de los animales de la cuadra.
CINCHA: Cuerda que sujeta de la albarda al pecho de la caballería.
CONSERVA: De diferentes partes del cerdo, compuesto de longaniza, lomo y costillas. Todo en aceite.
CORRALIZA: Corral descubierto para cerrar ovejas en verano.
CULECA: Gallina que no para de cacarear y solo ponen huevos para que los empolle, luego tiene una clocada.
CURTO: Animal con poco o sin rabo.
DAR VUELTA A LA PARBA: Es el trigo, cebada, etc que, cuando se está trillando, se voltea para que se siga separando el grano.
DESPEÑAR: Caerse desde un lugar alto.
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viernes, 22 de enero de 2010

Fauna en Torre de las Arcas (3)

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El Jabalí

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE


En la península ibérica se localizan dos subespecies que se diferencian por el pelaje:

- El Sus scofra castilianus, en el que el pelaje está integrado por cerdas y borra.
- El Sus scofra baeticus, que es el que se localiza en nuestra zona, en el que el pelaje es solo cerdas.

El jabalí es un mamífero de tamaño mediano provisto de una cabeza grande y alargada, en la que destacan unos ojos muy pequeños. El cuello es grueso y las patas son muy cortas, lo que acentúa aún más su rechoncho cuerpo, en el que es mayor la altura de los cuartos delanteros que los traseros, a diferencia del cerdo doméstico, que por evolución genética ha desarrollado más la parte posterior de su cuerpo, donde se localizan las piezas que alcanzan más valor en el mercado de las carnes.

Aunque de mala vista ésta está compensada con un importante desarrollo del olfato y del oído. El olfato es un sentido muy desarrollado, de modo que le permite detectar alimento o enemigos a más de 100 metros de distancia, localizar trufas y otros vegetales y animales bajo tierra. El oído está también muy desarrollado y puede captar sonidos imperceptibles para el oído humano.
Sus pelos son gruesos y negros midiendo entre 10 y 13 cm en la cruz y unos 16 cm en la punta de la cola. El color de la capa o pelo es muy variable y va ir desde colores grisáceos a negro oscuro, pasando por colores rojizos y marrones. Las patas y el contorno del hocico son más negras que el resto del cuerpo. La crin que recorre el lomo a partir de la frente, se eriza en caso de cólera. El cambio de pelo tiene lugar hacia mayo o junio, aunque la hembra con crías muda más tarde. En verano las cerdas son más cortas.

Las crías, que nacen con unas características rayas longitudinales a lo largo del cuerpo, lo que les ha dado el nombre de rayones, posteriormente desaparecen a lo largo de los primeros meses de vida y su pelaje se oscurece, pasando del rojo (bermejo) en los primeros meses, al marrón y negro en los
ejemplares adultos.

Muy sociable, no es territorialista, y se desplaza en grupos matriarcales, normalmente de tres a cinco animales formados por hembras y sus crías, aun cuando nosotros hemos llegado a ver grupos superiores a los veinte individuos. La jabalina (hembra del jabalí) dominante es la de mayor edad y tamaño. Los jóvenes machos de un año, llamados bermejos, viven en la periferia del grupo. Exceptuando el período de celo, los machos en edad reproductora son más bien solitarios, aun cuando los individuos mayores suele ir acompañados por un macho más joven conocido como el escudero. El jabalí durante el día es normalmente sedentario, pero durante la noche puede recorrer distancias considerables, que pueden ir desde los 2 a 14 Kms por noche, normalmente al paso cruzado o al trote ligero (J. Reichholf, 1995), mientras que en las huidas pueden practicar un vivo galope, que sin embargo solo pueden mantener durante un corto periodo de tiempo.

En el bosque, utiliza casi siempre los mismos pasajes para sus correrías, pero en el caso de las hembras preñadas o con crías, se vuelven más sedentarias.

Durante el período de celo, de noviembre a enero, el jabalí macho busca hembras receptivas de un modo tan activo que a veces llega a olvidarse de su propia alimentación. En cuanto encuentra una piara, comienza expulsando a los jóvenes del año anterior. En caso necesario, lucha contra sus rivales para conquistar a las jabalinas, generalmente dos o tres, pero en ocasiones hasta ocho.Los baños de barro desempeñan un importante papel en la ecología de la especie, considerándose que tienen varias funciones. Así: aseguran su regulación térmica, en cuanto que el jabalí no suda al tener las glándulas sudoríparas atrofiadas. De igual modo se ha considerado que los baños de barro tienen un importante papel en las relaciones sociales de la especie e incluso se ha descrito un papel en la selección sexual, de modo que si mientras en el verano usan las bañas de barro todos los jabalís, sin distinciones de sexo ni edad, durante la época de celo parecen reservadas casi exclusivamente a los machos adultos, de modo que se ha considerado (Pedro Fernández-Llario, 2004), que estos baños pueden estar ligados a la persistencia de los olores corporales sobre un sustrato estable como el que el que proporciona una capa de barro adherida al pelo, sin olvidar las funciones de marca territorialista o incluso sanitarias que tienen para la especie los baños en barro.

El jabalí se adapta a todo tipo de hábitat siempre que disponga de una mínima cobertura y alimento, aunque prefiere los lugares con una vegetación alta donde poder camuflarse y abunde el agua para beber y revolcarse en el lodo y barro. Su hábitat predilectos son los encinares y los macizos forestales caducifolios o mixtos, sobre todo si están poco visitados y su nivel inferior es rico en maleza, zarzas y espinos donde pueda revolcarse en seco y al abrigo del viento. Pero también se le encuentra en el matorral mediterráneo (maquia) y marismas, sin desdeñar las áreas de cultivo, siempre que mantengan una mínima cobertura de arbolado o arbustos donde protegerse. En caso necesario, nada bien y durante mucho tiempo. Soporta fácilmente los rigores del invierno gracias a su pelaje y dura capa de piel lo que le permite permanecer en invierno en la zona de alta-media montaña sin mayores problemas que los derivados de la falta de alimentos.

DATOS DE LA ESPECIE


- Longevidad:
Puede alcanzar los 20 años de edad en cautividad, pero lo normal es que en libertad sea de unos 10 ó 12 años como máximo.

- Celo: Noviembre y diciembre, periodo en el que los machos luchan entre sí, asentándose terribles dentelladas. El celo de las hembras tiene lugar una sola vez al año y dura unos 23 días.
- Gestación: La gestación suele durar tres meses, tres semanas y tres días. Poco antes del parto, generalmente sincronizado en las hembras de un mismo grupo, cada hembra gestante se aísla al abrigo de un árbol o de un matorral tupido y prepara una cama en forma de caldera, a veces tapizada de vegetales, llamada nido. Una joven jabalina da a luz a tres o cuatro jabatos. Mientras que una de mayor edad y tamaño suele tener, por término medio, seis crías frágiles casi imberbes.

- Época de parto: De febrero a mediados de abril.

- Parto: La hembra suele formar una gran cama con hierba y otros vegetales en los que da a luz. Aunque lo normal es un solo parto, excepcionalmente puede tener dos camadas, una en primavera y otra en otoño (J. Reichholf, 1995)

- Número de crías por camada: De 1 a 6, pero normalmente de 4 a 5 ejemplares.

- Duración de la lactancia: Las crías nacen con un peso que puede ir de unos 600 gramos a poco más de un kilogramo, con los ojos abiertos y ocho dientes (Castells y Mayo, 1993. Permaneciendo encamados durante la primera semana. A partir de la segunda semana ya siguen a la madre, alternando la leche con algún alimento sólido. La leche materna la consumen durante los primeros 3 meses.

- Madurez sexual: La hembra es sexualmente madura entre los 8 y los 20 meses, pudiendo pesar unos 35 Kgs.. La madurez sexual del macho se produce a los 10 meses, por término medio, en que ya adquiere la coloración de los adultos, momento en que el animal pesa de 25 a 30 Kgs..

- Alimentación: El jabalí es un omnívoro que se alimenta de todo cuanto encuentra. Puede comer hierbas, raíces, tubérculos, frutos y bellotas caídas, así como toda clase de vegetales, setas, trufas, lombrices, insectos, caracoles, reptiles, huevos, aves y roedores, sin desechar tampoco la carroña. La dieta puede variar mucho según la estación y las regiones.

- Hábitat: Se adapta a todo tipo de medios naturales, siempre que tengan una mínima cobertura y encuentre en ellos el agua, necesaria para su ecología. Se puede localizar desde el nivel del mar a la alta montaña. En la península ibérica alcanza su máxima densidad poblacional en el centro, Extremadura y sudoeste y norte de Andalucía.

- Huellas: Se marcan dos pezuñas principales de unos 5 cms. Que se diferencian de las del ciervo por ser más afiladas y alargadas. Ocasionalmente, y como rasgo típico de la especie, aparecen marcadas, a unos 2 cms. Unas pequeñas pezuñas secundarias, mucho menores y más abiertas que las principales.

- Excrementos: Negruzcos de 3 a 7 cms. De grosor, formados por una serie de glóbulos más o menos cohesionados de 5 – 10 cms. de longitud.

- Otros rastros: Muy característicos en la especie son los rastros dejados en árboles (rascaderos y afiladeros) y en el suelo (hozaderos, revolcaderos, bañas y camas). Todos ellos con unas marcadas funciones dentro de la etología del animal. Quizá sean los más desconocidos las marcas que efectúan los machos con los colmillos en los árboles, llamadas afiladeros, y que puede apreciarse en las siguientes imágenes. Se interpreta que no son afiladeros de los dientes, como se ha considerado popularmente, sino que se trata de marcas de aviso de los grandes machos, que intenta colocar lo más alto posible, para dejar constancia de su envergadura para o bien disuadir de su presencia en el territorio a otros machos competidores o atraer a las hembras.

- Dimorfismo sexual: El hocico de las hembras es más afilado y puntiagudo que en el macho. En las hembras no sobresalen los caninos, mientras que en el macho los caninos inferiores son curvados hacia atrás y de crecimiento continuo, se afilan al estar en contacto con los caninos superiores. A los dos años, los colmillos sobresalen de la boca del macho y a los cinco años, los colmillos se encorvan, pudiendo alcanzar los caninos inferiores, llamados navajas, los 20 cms. de longitud.

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viernes, 15 de enero de 2010

El reinau en Torre de las Arcas

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En la localidad de Torre de las Arcas, se celebraba todos los años, el 17 de enero, la festividad de los Sanantones. El rito fundamental era la ejecución de los bailes de cargos conocido como el “ Reinau “, una antigua danza ritual de cambio de poder, en el que mediante un baile los mayorales de la fiesta transfieren sus responsabilidades a los que las desempeñarán el año siguiente. En el que aparecían personajes tan representativos como el Rey, un Conde y los llamados “ capitanes “. Este video esta cargado de simbolismo que ya sólo se conserva en la mente de los ancianos.
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martes, 12 de enero de 2010

El matacerdo (4)

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El embutido se colgaba en el granero en las cañas o trancas, también tendido en el suelo cubierto con alguna ropa, ante el temor de que pudiera helarse durante la noche.
Al día siguiente aún quedaba mucha faena por delante. Entre tanto ya habían cocido el arroz, y sacándolo rápidamente al barreño para que se enfriase, se amasaba echándole la sangre, grasa y las especias necesarias.
El pan rallado y convenientemente cribado, se amasaba, también, con sangre, grasa y especias. Igualmente se preparaban las morcillas. Estas variedades riquísimas, una vez embutidas, se cocían a fuego lento en el caldero. Después se subían al granero y se procedía como con el resto del embutido. La masada de pan no se embutía toda, sino que se hacían "bolas" en forma de redondas no muy grandes.
Terminado todo se hacía la limpieza general de utensilios y tarros. Al siguiente día se colgaba toda clase de embutidos y se procedía; si no se había realizado, a salar todas las piezas del cerdo, quedando amontonadas y tapadas con ropas para que tomasen bien la sal. Toda la faena había costado uno, dos o tres días, según circunstancias de tiempo, animales sacrificados, personal útil de trabajo, etc.
Todavía, la dueña de la casa, al siguiente día, cumplía con la costumbre inmemorial de llevar el "presente" a los familiares y, quizás, a algún vecino. Consistía en unas bolas, una morcilla, un trozo de tocino, una longaniza, y el típico puchero de caldo con el que se cocieron las morcillas, llamado "caldo morcas". Desde luego, tomado en ayunas, servía de laxante, ante la cantidad de grasa que contenía. No faltaba quien se hacía sopas con él.
Cuando las longanizas, lomos, costillas, huesos, etc., estaban a punto de secado, se hacía la "conserva" o frito, pasando a ocupar las tinajas de la conserva. La despensa se hallaba repleta y, poco a poco, en el resto del año, desaparecería como por encanto. Y vendría el fin del año con otro matacerdo y así sucesivamente...
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viernes, 8 de enero de 2010

El matacerdo (3)

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Cortada la cabeza, se le pone en posición de rodillas sobre el banco; seguidamente se le hace un corte o dos desde la nuca al rabo, según quieran el espinazo sin tocino o con él. Toma el hacha y corta las costillas a ambos lados del espinazo y, quitando éste, queda abierto el cerdo. Va extrayendo las tripas, intestinos, costillas, lomos, hígado, liviano, mantecas, etc.; luego recorta los blancos, espaldares y perniles -jamones-. Entre tanto las canastas han quedado repletas de piezas, bien diferentes unas de otras.
Le quita la piel a la cabeza, da unos cortes a la misma, así como al espinazo, y el matachín ha terminado su tarea. Limpia el instrumental, toma una pasta y copa, y a otra casa con los bártulos.
Empieza la tarea de las mujeres. Ya en el granero, y sobre el suelo o cañizo cubierto con cernaderos, extendían todas las piezas para que se enfriasen.
Seguía el lavado de tripas e intestinos; se extraía la "binza", para las morcillas, y cortándolas a trozos quedaban listas para embutir. Otra vez al granero para "esmagrar": Consiste en limpiar bien los trozos de tocino y magra que no pertenecen a las piezas, o redondeándolas sino lo estuvieran; en deshacer alguna pieza - si se tiene costumbre-, así como piezas de alguna res –oveja-, que se ha matado para ampliar el embutido, y en cortar las gruesas magras del cerdo.
Todo este conjunto de carnes y tocino se capolaba, antiguamente, con cuchillas a mano, sobre capoladoras de madera. Pronto, por familias, fueron adquiriendo máquinas para los matacerdos. Al capolar, caía sobre un barreño la carne destinada a: las longanizas; a otro la de las bueñas, formada por los riñones, lengua, livianos escaldados y por la carne cocida de la cabeza, previamente deshuesada; no faltará, en alguna casa, otra barreñada de chorizo o longaniza blanca, más la ordinaria, agregando a todas estas, al tiempo de amasarlas, las respectivas grasas y especias como canela, clavillo, pimienta, nuez moscada, ajos, perejil, anís, colorantes, picantes y la sal necesaria.
Así preparado se procedía a embutir, y en aquellos años se hacía mediante los embudos. Era de admirar la ligereza en las manos de las mujeres para embutir las carnes en las correas a través de aquellos diminutos aparatillos. Con todo, costaba su tiempo, pero había que hacerlo y bien, ya que constituía la despensa de todo el año. ¿No era esto artesanía? Posteriormente llegaron las máquinas embutidoras por todos conocidas.
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lunes, 4 de enero de 2010

El matacerdo (2)

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Y se acercaba el día del sacrificio. Ya los días antes las mujeres amasaban el "pan gordo", y cuando estaba en condiciones se rallaba en la artesa. Hombres, mujeres y jóvenes participaban en este que hacer pesado y monótono. Las cortezas servían para hacer las "migas" el día de la matanza
Las vísperas del acontecimiento las mujeres cocían la cebolla y colocándola en un saco y sobre ella un par que perdiera el agua muy lentamente.
Se llenaban las tinajas de agua, cántaros y tarros, para no tener que ir a la fuente en dicho día; la leña abundante y las grandes aliagas para socarrar el puerco corrían a cargo de los hombres.

También aparecían, ordenadamente, las canastas cubiertas con los cernaderos, ollas, pucheros, cuchillos, capoladoras, embudos, especies, barreños, etc. Por la noche quedaban las migas adobadas con agua, sal, ajos, especies, etc.; al siguiente día pasaban de la fuente-plato a la sartén, ya que era el primer plato de la comida en dicho día.
Allá en una mesa, la bandeja con pastas, higos... y una botella de anís -aperitivo antes del sacrificio del cerdo, en el transcurso del mismo y al terminar- y llegaban el día y la hora acordadas con anterioridad; el agua, en la caldera sobre las estraudes, humeando y a punto de hervir.
Todo listo y en ese momento aparece el matachín. Se coloca el banco en su sitio; el toma el gancho; aparece una mujer con delantal blanco y con el barreño en la mano; se abre la puerta de la cochera, sale el cerdo y emprende una veloz carrera por el corral.
El matachín -matarife-, con habilidad pasmosa, le clava el gancho bajo el paladar y uniendo su mano a la de un hombre, y ésta a la de otro, arrastran al puerco gruñón y lo depositan sobre el banco. El animal recibe una herida mortal; es degollado y la sangre fluye a borbotones, mientras la mujer le da vueltas en el barreño.
En los estertores de la agonía lucha por escapar, y en el último resuello, el delantal blanco de la recogedora aparece manchado de sangre.Ya muerto, se socarra con grandes aliagas; sigue el lavado con agua caliente y, frotando fuertemente con toscas, queda limpio, salvo algún pelo que será cortado con afilado cuchillo.
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